El cuadrado ha quedado enteramente cubierto de tarots y de
cuentos. Todas las cartas del mazo están desplegadas sobre la mesa. ¿Y mi
historia no está? No consigo reconocerla en medio de las otras, tan apretado ha
sido su entretejerse simultáneo. En realidad la tarea de descifrar las
historias una por una me ha hecho descuidar hasta ahora la peculiaridad más
saliente de nuestro modo de narrar, a saber, que todo relato corre al encuentro
de otro relato y mientras un comensal avanza en su fila, desde la otra punta se
adelanta otro en sentido opuesto, porque las historias contadas de izquierda a
derecha o de abajo hacia arriba pueden también leerse de derecha a izquierda o
de arriba hacia abajo, y viceversa, considerando que las mismas cartas al
presentarse en un orden diferente suelen cambiar de significado, y el mismo
tarot sirve al mismo tiempo a narradores que parten de los cuatro puntos
cardinales.
CALVINO, Italo. El Castillo de los destinos cruzados. España,
Siruela, 1990. pp 49
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