Ir al contenido principal

Acto 9 Enmarca una parte del cuerpo



Pies, Piernas, Torso
Zapatos, Pantalón, Blusa.
Beige, Rojo, Azul.


Oído 1, Oído 2
(Orejas)


She can´t dance!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sobre llorar

Lo que más he hecho en mi vida aparte de viajar, es llorar. He llorado tanto, que alguna vieja amiga me decía que debía guardar mis lágrimas en una botella de cristal. He llorado tanto, que cuando lloro aveces ya no siento nada. Es como hacer una mueca, como un trámite para comprender una sensación, que puede incomodar, o enternecer, o asustar, o simplemente, es una manera de enfrentar lo que me confunde. He llorado en los salones de clase del edificio viejo de prepa, en los pasillos de la universidad; en las cenas de congresos, en muchas clases, sobre todo de matemáticas. Por una hora, aveces. O por dos. He llorado en París, en Oaxaca, en Hidalgo, sin dinero, ni llaves. He llorado con mi padre, en ese restaurante al que llegué una hora tarde un jueves; en el Sanborns de Plaza del Parque y en el Oxxo del Cimatario. He sentido que las lágrimas no son suficientes, y que solo la noche puede acabarlas. He llorado en mis cumpleaños, afuera del Indian Food de la Calle Elvira. Lloré con Let ...

/

A   No existe ningún poema para esta postal.  B   "No hay asilo para la demencia que causa una pasión". C   HACER MAPAS D   La cámara, al reproducir una pintura, destruye la unicidad de su imagen. Y su significación se     multiplica y se fragmenta en numerosas significaciones. E   Sobre el Cielo Duro se cierne ya una polémica que no terminará pronto. F   Y Marat en su bañera. Textos de: Mario Valle (B), John Berger (D) y Julio Cortázar (E). 

El arte de perder y ganar

Ignacio, Federico y Montserrat. Obra en proceso, Marzo 2015 One Art, de Elizabeth Bishop, como un crujiente detonante de composiciones que llevan a proyectos concretos: The art of losing isn’t hard to master; so many things seem filled with the intent to be lost that their loss is no disaster. El azul crujiente de García Lorca se presiente en el desarrollo de una pintura, que no tenía ni pies ni cabeza, sólo zonas de color. El azul crujiente decide ser un objeto, ser tocado, ser arrebatado de la caja de la memoria, ¿vaciar la caja?, Re-aproapiación de piezas guardadas, se orquesta un escenario donde hay tres personas: un poeta, una mujer y un hombre de edad avanzada. Ignacio es el patriarca y observa desde la esquina superior el campo rojo granaíno en la madera que se ha dedicado a olvidar, a enseñar a olvidar. Madera vieja, madera de años, madera de cuchillo y pintura negra. Madera de noches, de madrugadas y de exposiciones. ¿Habrá alguien que recuerde cuand...